En la literatura, el “ghostwriter” o escritor oculto suele ser un profesional de la comunicación que cuenta una historia en nombre de alguien más, por lo general una celebridad. En tiempos en que las campañas políticas se mudaron al mundo virtual, crece la necesidad de especialistas que entiendan cómo se habla en la era de la interacción.

Es que dicen que con las redes sociales no se gana una elección, pero que sin ellas se pierde seguro. Por eso nacieron los “GhosTwitters”, plumas y mentes virtuales de los políticos en Twitter. PERFIL habló con dos de ellos sobre las tácticas y mañas contra las que tienen que luchar.

Uno de ellos es Mariano Feuer, un licenciado en comunicación que unió su pasión por la política e Internet. Feuer explica que “Las figuras públicas tienen un esquema de comunicación preparado para el mundo off line. Poner a un militante o asesor de prensa tradicional a comunicar en la red social las exponen a errores que pueden costarles caro”, y asegura que lograr que los políticos entiendan las reglas de este medio no es tarea sencilla.

“Nos siguen pidiendo un canal más donde transmitir unidireccionalmente su mensaje político. Les hacemos ver que la red es bidireccional, que no es lo mismo hablar a la red que hablar en ella”, señaló Sebastián Bertrán consultor político con clientes en la Argentina y España. “Tenemos que encontrar un espacio en donde sientan que no traicionan su manera de hacer las cosas y, a la vez, que no se los lleven por delante en las redes sociales”, completó Feuer. Tanto él como Bertrán trabajan con una gran variedad de candidatos y funcionarios, aunque esos nombres están resguardados en un contrato de confidencialidad.

La pregunta obligada: ¿les chequean cada mensaje antes de apretar “send”? “Depende del nivel de confianza. Siempre se trabaja de muy cerca y es un requisito el compromiso de la figura. En algunos casos, se combinan mensajes enviados por ella con los que mandamos nosotros. Lo importante no es de qué mano sale el tweet, sino que lo que diga represente 100% a quien lo emite”, dijo Feuer. A Bertrán muchas veces le piden “tener la última palabra”: “Pero a medida que sienten que conocemos su mensaje político de pies a cabeza, se relajan”.

El caso tal vez más resonante en nuestro medio es el de Mauricio Macri, quien, invitado a Almorzando con Mirtha Legrand, tuvo que aclarar que un colaborador estaba actualizando Twitter por él, ante la gran cantidad de comentarios que preguntaban cómo podía ser que se actualice su perfil, sin un teléfono a la vista. Ayer, durante la interpelación al Jefe de Gobierno en la Legislatura porteña, también se aclaró varias veces que “un colaborador” iba a estar actualizando el canal.

Diario Perfil