La reflexión del periodista Osvaldo Bazán (@osvaldobazan) sobre qué fue lo peor de la televisión argentina en este año que termina. El texto fue subido a Twitter a raíz del enojo del periodista con la publicación que le encargó el artículo y que finalmente no lo imprimió.

“Revista Soho me pidió un balance televisión argentina 2010. Lo escribí. Se negaron a publicarlo. Acá está”, escribió Bazán, y luego dejó el texto del artículo, que reproducimos a continuación:

El lugar común dice que si te preguntan por lo peor del año en televisión hay que decir “Showmatch” y casi cualquier cosa que haga Marcelo Tinelli en cualquier formato. Es como de cajón, es todo tanto y tan obvio, es todo tan poco y tan obvio, que la respuesta automática se encamina claramente hacia el prime time del 13. Pero, ¿es así o es la respuesta por default? ¿Nada hubo peor? Ahí están los ínclitos 678 convirtiendo a la televisión estatal en una barricada con un nivel de fanatismo que ya pasó la política para llegar a la religión y ahora con santo propio discutirles es como discutir la fe. Ante la fe ajena sólo el silencio, así que no, ni los descubrimientos políticos de último momento de Carla Chusnosky que dejó el Kamasutra para leer “La razón de mi vida” en un momento ya tardío de la educación ciudadana son peores que el gran mamarracho mediático del año, el que se supone que es lo peor por historia, por voluntad y por masividad. Porque, que quede claro, ¿qué tan nocivo puede ser 876 si araña tres puntos de rating en televisión de aire? Nada, unas cuántas unidades básicas abiertas una hora y media por día para recordarnos que pertenecer tiene sus privilegios, que si sos de los nuestros es genial y si no sos de los nuestros, en el mejor de los casos sos un confundido, un ignorante o un idiota. No, no, 876 no le jode la vida a nadie a pesar de que les encantaría. ¿Lo peor entonces es lo obvio, “Showmatch”? ¿Por qué sería “Showmatch”, que gasta su dinero obsceno en luces, pantallas intimidatorias y vestuarios coloridos y no los cuarenta paneles de señoronas que discuten vida y obra de los que bailan por el sueño de Tinelli? Toda esa gente que desgañita las mañanas/tardes/noches con nombres de exignotas y futuras ignotas que muestran sus pompis relucientes ante las cámaras ginecológicas. Toda esa gente que sabe ¡de verdad! sobre los intríngulis más ínfimos, las flatulencias más escondidas, los deseos más desbordados de tanta empastillada que juega su vanidad al puntaje del plumaje excedido de un jurado..¡un jurado! ¡a lo que llegó la justicia! Eso, digo, ¿por qué los exégetas serían menos malos que el sujeto de la exégesis? Y la respuesta es clara, los turiferarios nunca serán tan importantes –para bien o para mal- como los obispos que dan el rezo. O sea, si naciste para pito, pito morirás.

Y volvemos a lo obvio, ¿lo peor es “Showmatch”? ¿Y por qué “Showmatch” y no directamente el personaje Fort, que excede el marco de un concurso televisivo y se proclama a sí mismo como artista? No hay obscenidad en la que Fort no haya caído. No hay banalidad que no haya cometido. Una subasta de mujeres cual esclavas siglo XV, con inspección dental incluida. La pavada del dinero, el rolex regalado al patrón por el dueño de una empresa con sus obreros en la calle, en fin. Eso que ese tipo es. Sin embargo, todo lo que ese tipo es, su bobalicona presencia, no existiría de no ser por la cámara amplificadora ad infinitum de “Showmatch”. Fort excede a “Showmatch” pero no existiría sin él. Volvemos a lo obvio, ¿lo peor, en términos televisivos argentina 2010 es el show del culo y la teta descontextualizada?

¿Y por qué “Showmatch” y no su mentor? En principio porque el mentor es un señor con dinero y poder. Y nadie habla de los señores con dinero y poder. Menos aún en el ambiente periodístico, porque ese señor con dinero y poder que nunca desmentirá ser el dueño del diario Crónica –recordar que no hay periodista que se anime a preguntárselo de frente- porque “Marce” es un potencial patrón siempre. Y porque “Marce” no tiene ningún problema en levantar el teléfono y pedir tu cabeza. Como si con la de él no le alcanzara. Es Marce el que pasó todos los límites. Es Marce el que enseñó a matar por 0,1 de rating y ahora cualquier gil se cree que “habla de televisión” porque repite la planilla del rating. Es Marce el ejemplo más claro de la frase que hunde la cultura contemporánea en el peor de los marasmos: “es un genio, no le importa nada”. Frase mentirosa, claro. Cuando de alguien dicen eso siempre pienso: “Seguro que lo único que le importa es la guita”. Y ahí sí, dudo. ¿Es Marce o “Showmatch” lo peor del año en televisión? Se hace difícil diferenciar uno del otro. Aclaración necesaria: Showmatch no es malo por la exhibición generosa de cuerpos y actitudes lascivas. El cuerpo es goce, la lascivia salud. No es el desparpajo el problema. Después de las 10 de la noche somos todos grandes y déjense de joder. Lo intolerable es la degradación, el maltrato, el “sidoso de mierda”, el correveydile prostibulario, la entronización de los costados más miserables, las peleas personales elevadas a cuestiones de estado siempre bajo la mirada de caja registradora de Marce.

Y sin embargo, con tanto que se lo tiene merecido Marce y su Show de la vergüenza ajena, no, no es él el peor del año. El peor del año según este poco modesto escriba es una vez más, por no sé cuántos años consecutivos, el público. Nada de esto sería posible sin millones de moscas con ganas de comer caca. Cuestión que no se dice porque no debe haber algo menos simpático de decir. Es cierto que el público es responsable de lo que ve hasta ahí nomás. La sensibilidad se educa y nadie, ni el estado ni los medios de comunicación, consideran esa posibilidad: la de la educación de la sensibilidad. Te dan mierda, comés mierda, te termina gustando la mierda. También es cierto que las condiciones extratelevisivas no ayudan. Volvés a tu casa después de la pelea callejera y lo que querés es ver cómo se destrozan dos pelotudos. Ahí aparece Marce sonriente y los culos y la galera y el cordobés y los gatos viejos y ya está. En eso se convirtió la televisión.

Es demasiado obvio decir que Marce y Showmatch son lo peor de la televisión argentina. Pero decirlo es decir que lo peor es el público. Y decirlo es obligarse a preguntar las razones del éxito. Y eso, supongo, está afuera de la tele. Aunque desde adentro, Marce ayude. Desde hace años.